(Eugenio Florit y Sánchez de Fuentes; Madrid, 1903 - Miami, 1999) Poeta cubano. Inseparable, por contenido y vocación, de la gran literatura cubana del siglo XX, la obra y la vida de Florit se desarrollaron sin embargo en buena medida fuera de la isla, comenzando por su nacimiento europeo, hijo como era de una cubana casada con español.
No obstante, cuando su madre regresó a La Habana, en 1917, Florit consolidó unos estudios hasta entonces desordenados (se licenció en derecho y eligió la carrera diplomática) y, sobre todo, descubrió su vocación central: con poco más de veinte años dio a conocer su primer libro (32 Poemas Breves), y ya integrado al grupo de la revista Avance, que aglutinó la notable eclosión de las vanguardias insulares, publicó Trópico (1930) y Doble acento (1937), uno de sus títulos más importantes, prologado con entusiasmo por J. R. Jiménez, primer aval que obtuvo entre el exilio español, que lo consideró uno de sus poetas favoritos (J. Guillén, P. Salinas y L. Cernuda respaldaron varias de sus obras posteriores).
A la mariposa muerta.
Tu júbilo, en el vuelo;
tu inquietud, en el aire;
tu vida, al sol, al aire, al vuelo.
Qué pequeña tu muerte
bajo la luz de fuego vivo.
Qué serena la gracia de tus alas
ya para siempre abiertas en el libro.
Y en ti, tan suave, en tu morir callado,
en tu sueño sin sueños,
cuánta ilusión perdida al aire,
cuánto desesperado pensamiento.
Canciones para la soledad
Tú no sabes, no sabes
cómo duele mirarla.
Es un dolor pequeño
de caricias de plata.
Un dolor como un árbol
seco por la mañana.
Un dolor sin orilla
para dormir el agua.
Un dolor como el rastro
de la nube que pasa.
Tú no sabes, no sabes
cómo duele mirarla.
ELISEO DIEGO.
Poeta, escritor y ensayista. Nace el 2 de julio en la ciudad de La Habana, siendo muy niño viaja con la familia por Francia y Suiza, experiencia que siempre consideró determinante en su formación poética.
Sin alcanzar apenas la primera década de vida, escribe sus primeros cuentos infantiles. Fue uno de los fundadores de la Revista Orígenes, junto a Sintió Bíter, Fina García Marruz, Octavio Smith, Agustín Pi, Julián Orbón, Gastón Baquero, Ángel Gaztelu y Virgilio Piñera, entre otros.
Estudia Pedagogía e imparte clases de Literatura Inglesa y norteamericana en cursos especiales realizados en la Casa de las Américas. Ocupó el cargo de responsable del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí hasta 1970.
Realizó traducciones y versiones de las más importantes figuras de la literatura infantil en el mundo y fue redactor de la Revista Unión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde además realizó labores como miembro de la comisión de publicaciones
Sin alcanzar apenas la primera década de vida, escribe sus primeros cuentos infantiles. Fue uno de los fundadores de la Revista Orígenes, junto a Sintió Bíter, Fina García Marruz, Octavio Smith, Agustín Pi, Julián Orbón, Gastón Baquero, Ángel Gaztelu y Virgilio Piñera, entre otros.
Estudia Pedagogía e imparte clases de Literatura Inglesa y norteamericana en cursos especiales realizados en la Casa de las Américas. Ocupó el cargo de responsable del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí hasta 1970.
Realizó traducciones y versiones de las más importantes figuras de la literatura infantil en el mundo y fue redactor de la Revista Unión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde además realizó labores como miembro de la comisión de publicaciones
Calma.
Este silencio,
blanco, ilimitado,
este silencio
del mar tranquilo, inmóvil,
blanco, ilimitado,
este silencio
del mar tranquilo, inmóvil,
que de pronto
rompen los leves caracoles
por un impulso de la brisa,
rompen los leves caracoles
por un impulso de la brisa,
Se extiende acaso
de la tarde a la noche, se remansa
tal vez por la arenilla
de fuego,
de la tarde a la noche, se remansa
tal vez por la arenilla
de fuego,
la infinita
playa desierta,
de manera
playa desierta,
de manera
que no acaba,
quizás,
este silencio,
quizás,
este silencio,
nunca?
EMILIO BALLAGAS.
(Camagüey, 1908- La Habana, 1954) Poeta cubano cuya obra es reprentativa del vanguardismo de la decada de 1930; es uno de los mas estimados líricos nacionales de todos los tiempos, por la figura y perfeccion de su estilo.
Profesor universitario, alternó además literatura y periodismo a lo largo de toda su vida. De personalidad poética contrastada a través de dos direcciones de muy distinta orientación, por un lado se lanzó a la búsqueda de la poesía pura y por otro se adentró en una lírica popular y folclórica. Por ello se le situó siempre a caballo de las dos tendencias que caracterizaron el vanguardismo cubano: la "purista" de D. M. Loinas, por ejemplo, frente a la tendencia "realista" de N. Guillén.
Impaciente.
¿Y si llegaras tarde,
cuando mi boca tenga
sabor seco a cenizas,
a tierras amargas?
cuando mi boca tenga
sabor seco a cenizas,
a tierras amargas?
¿Y si llegaras cuando
la tierra removida y oscura (ciega, muerta)
llueva sobre mis ojos,
y desterrado de la luz del mundo
te busque en la luz mía,
en la luz interior que yo creyera
tener fluyendo en mí?
(Cuando tal vez descubra
que nunca tuve luz
y marche a tientas dentro de mí mismo,
como un ciego que tropieza a cada paso
con recuerdos que hieren como cardos.)
la tierra removida y oscura (ciega, muerta)
llueva sobre mis ojos,
y desterrado de la luz del mundo
te busque en la luz mía,
en la luz interior que yo creyera
tener fluyendo en mí?
(Cuando tal vez descubra
que nunca tuve luz
y marche a tientas dentro de mí mismo,
como un ciego que tropieza a cada paso
con recuerdos que hieren como cardos.)
¿Y si llegaras cuando ya el hastío
ata y venda las manos;
cuando no pueda abrirlos brazos
y cerrarlos después como las valvas
de una concha amorosa que defiende
su misterio, su carne, su secreto
ata y venda las manos;
cuando no pueda abrirlos brazos
y cerrarlos después como las valvas
de una concha amorosa que defiende
su misterio, su carne, su secreto
cuando no pueda oír abrirsela rosa de tu beso ni tocarla
(tacto mío marchito entre la tierra yerta)
ni sentir que me nace otro perfume
que le responda al tuyo,
ni enseñar a tus rosas
el color de mis rosas?
(tacto mío marchito entre la tierra yerta)
ni sentir que me nace otro perfume
que le responda al tuyo,
ni enseñar a tus rosas
el color de mis rosas?
¿Y si llegaras tarde
y encontraras (tan solo)
las cenizas heladas de la espera?
y encontraras (tan solo)
las cenizas heladas de la espera?
JOSÉ LEZAMA LIMA.
Nace el 19 de diciembre de 1910 en el Campamento de Columbia, en las proximidades de La Habana, donde su padre era coronel. Ya en la capital, participa en los alzamientos estudiantiles contra la dictadura de Machado y se matricula en Derecho. Desde 1929 hasta su muerte, vivirá primero con su anciana madre y, más tarde, con su esposa en una casa de la parte vieja de la ciudad, tolerado a duras penas por el régimen, y sólo abandonará la isla durante dos breves estancias en México y Jamaica. Poeta, ensayista y novelista, patriarca invisible de las letras cubanas, desde 1944 hasta 1957. Fundó la revista Verbum y estuvo al frente de Orígenes, la más importante de las revistas cubanas de literatura. Obeso y asmático desde la infancia, muere el 9 de agosto de 1976.La Mujer y la casa.
Hervías la leche
y seguías las aromosas costumbres del café.
Recorrías la casa
con una medida sin desperdicios.
Cada minucia un sacramento,
como una ofrenda al peso de la noche.
Todas tus horas están justificadas
al pasar del comedor a la sala,
donde están los retratos
que gustan de tus comentarios.
Fijas la ley de todos los días
y el ave dominical se entreabre
con los colores del fuego
y las espumas del puchero.
Cuando se rompe un vaso,
es tu risa la que tintinea.
El centro de la casa
vuela como el punto en la línea.
En tus pesadillas
llueve interminablemente
sobre la colección de matas
enanas y el flamboyán subterráneo.
Si te atolondraras,
el firmamento roto
en lanzas de mármol,
se echaría sobre nosotros.
y seguías las aromosas costumbres del café.
Recorrías la casa
con una medida sin desperdicios.
Cada minucia un sacramento,
como una ofrenda al peso de la noche.
Todas tus horas están justificadas
al pasar del comedor a la sala,
donde están los retratos
que gustan de tus comentarios.
Fijas la ley de todos los días
y el ave dominical se entreabre
con los colores del fuego
y las espumas del puchero.
Cuando se rompe un vaso,
es tu risa la que tintinea.
El centro de la casa
vuela como el punto en la línea.
En tus pesadillas
llueve interminablemente
sobre la colección de matas
enanas y el flamboyán subterráneo.
Si te atolondraras,
el firmamento roto
en lanzas de mármol,
se echaría sobre nosotros.
Elaborado por:
- Jorge Emiliano Perez García
- Cesar Benjamin Morales Ramos
- Gudrum Yectzin Medina Sansón
- Oscar Venancio Ponciano Miralrio
No hay comentarios:
Publicar un comentario